Hace 25 años tomé una cámara de cine por primera vez.
No sabía que ese momento marcaría el comienzo del viaje más largo y apasionante de mi vida.
Desde entonces, no he dejado de filmar, de viajar, de aprender.
De buscar esa imagen que emocione, que diga algo, que deje huella.
Ha sido el trabajo más constante de mi vida… y también el que más me ha transformado.
Gracias a quienes creyeron en mí desde el principio.
Sigo aquí, con la misma pasión y con los ojos puestos en el mundo, a través de una lente.