La plaza está llena, las calles también. El vino vuela sobre la multitud. Todos cantan: «Celedón ha hecho una casa nueva, Celedón con ventana y balcón.» Comienza la fiesta blanca de Vitoria.
Puerto Portals tiene el corazón tejido en fibra de vidrio y la piel sin una mota de polvo. Allí pastan nostálgicos, los caballos de fuerza que nunca romperán la barrera del sonido, y se tapiza en cuero el respaldo de algunos navegantes. Seguro habrá quien sienta, mientras galopa sobre una estela de agua mediterránea, que el sol sale para todos, pero esa luna, solo para ellos.
Alrededor de los lagos hay miles de chicas, miles de lentes, miles de amperios de baterías que se extinguen. Plásticos, ansias, ilusiones, flores que mueren. Ojos rasgados que quieren atrapar al sol, a esa porción de luz ardiente que se va, que brilla un instante, y se resiste a quedarse.
Si quieres dominar el valle elige una colina y planta tus murallas. SOS del Rey Católico se eleva en Aragón, y entre sus apretadas calles medievales se dibuja un laberinto de luces y sombras, las huellas de un pasado donde se marcaban las casas de los judíos conversos al cristianismo para no ser expulsados, muros apretados que cuentan sus leyendas, el sol que castiga las piedras y la espaldas de los caminantes. Me asomo a la historia cerca de una torre, cabalga en el valle un mensaje del pasado donde las luces y las sombras querían arrebatarnos la vida.
Dos horas y media reman las mujeres en Trang An bajo la humedad espesa o el sol. Quiero apuntar al paisaje, a las rocas, a las pagodas que nacen en el agua, más solo atino a ver el rostro amable de la humildad, el remo que rompe el agua sin vanidad, el rio en el alma de esa mujer desconocida que me lleva.
Más allá de los geranios de Tina Mari se eleva el San Donato, un triángulo de roca viva que custodia el valle donde está Extarri Aranatz. Lo mejor de este lugar, además de la familia Artieda Barroso, es que está a dos pasos del monte, los roble, las sierras, las nubes y las regatas. El fresco de los senderos invita al silencio, para solo escuchar las voces de los pájaros, las ramas, el murmullo del agua. Para dejar que algunos pensamientos se vayan río abajo, a donde ni siquiera el recuerdo pueda volver encontrarlos. #etxarriaranatz
Bujedo es un rincón tranquilo con aires de “comarca” donde los girasoles dan las espaldas al sol, un tren atraviesa la tarde y el jazz se quita la camisa. Allí se le escapan de las manos los acordes a Adrián Royo, mientras que pongo su amistad en mi mapa, para más pronto que tarde volvernos a encontrar. #bujedo #españa #castillayleón
En Cambrils la arena se pinta de sombrillas, cuerpos y mantas. El río de gente que custodian las palmeras crece según el ciclo las mareas. El aire mediterraneo va perfumado de paellas, chipirones, gelatos, y los chiringuitos siempre pueden ser un buen refugio. Un lugar para llevarse la piel del mar de vuelta y vuelta, caminar suave, conversar, y donde a ratos se te asoma una sirena con la cabeza llena de pájaros. #cambrils #españa #life