A veces no estoy peleando contra nadie, estoy peleando conmigo, contra la que quiere rendirse, contra la que quiere quedarse en paz, pero la vida no negocia con la calma, te lanza otra ronda y te dice muévete mija, defiéndete, resiste, y aquí sigo, no porque siempre quiera, sino porque todavía no sé vivir sin luchar
He sabido sostener una imagen impecable mientras por dentro todo se me desordena, he pedido ayuda más veces de las que quería admitir, y aún así hay algo en mí que no se rompe del todo, algo que se levanta, se amarra el cabello y vuelve al ring como si supiera exactamente qué hacer aunque muchas veces no tenga ni idea.
No soy fuerte todo el tiempo, solo soy alguien que no ha encontrado la manera de abandonar, alguien que se cansa, que duda, que quisiera elegir la paz, pero cuando la vida aprieta, responde con lo único que me queda: seguir moviéndome. Hay días donde no quiero demostrar nada, donde no quiero ganar, donde solo quiero descansar de mí, pero la vida no pausa, no espera a que estés lista, te empuja, y en ese empujón me descubro otra vez, golpeada, golpeadisima pwro por lo menos de pie.
Aprendí a defenderme tarde, aprendí a pedir ayuda aún más tarde, pero lo que nunca aprendí fue a quedarme en el suelo, así que aquí estoy, no invencible, no intacta, pero todavía peleando aunque a veces no quiera hacerlo. No es fuerza aunque así me vean, es costumbre, costumbre de no rendirme, de reconstruirme en silencio, de salir a dar la cara cuando por dentro estoy hecha un desastre, costumbre de sobrevivir incluso cuando lo único que quiero es parar.
Yo también quería una vida tranquila, una donde no todo fuera resistencia, pero la mía es esta, una que me exige carácter, movimiento, coraje, y aunque a veces me pese, aunque a veces me duela, sigo aquí, aprendiendo a pelear sin perderme, parándome firme y prometiéndome que si me toca besar el suelo no es el sitio donde voy a quedarme viviendo.
Fotos by
@jhonstudios
Stylist
@alejandro_collinss
Maquillador
@soycarlosmakeup
Trenza
@marby_extensiones