Sí, me inclino por lo simple, lo sencillo, me disfruto de las pequeñas cosas, los pequeños detalles. Relajo mucho, amo comer, bailar, cantar, compartir con gente que amo, conocer diferentes lugares, personas, cosas, aprender, y bla bla bla.
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PERO NO, no siempre estoy como en la foto. No, no siempre estoy feliz. No, no siempre estoy sonriendo. No, no soy perfecta, eso es una falsa idea de mi persona. Soy perfectamente imperfecta. Tengo mis luchas, debilidades, inseguridades, indecisiones, momentos de frustración, momentos en los que quiero estar sola en el tope de la montaña más alta del mundo, momentos en donde me lleno de ansiedad, me molesto, me tomo mi tiempo para hacer ciertas cosas, tengo momentos en los que me preocupo, no tengo todas las respuestas, me tranco, lloro, me da miedo, olvido cosas, cometo errores, fallo, a veces me cuesta mirar el lado bueno de las cosas.
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Constantemente trato de recordarme (sí, me habló a mi misma) que nada es para siempre, que todo pasa (como la ciruela pasa), desde los momentos más felices a los más difíciles, y que de todos ellos debo aprender y disfrutármelos también, es una tarea diaria. Me recuerdo que debo respirar y tomar algunas cosas con más calma. Me recuerdo que no tengo el control de todas las cosas. Me recuerdo que mi vista debe estar fija en aquello que tiene valor eterno, que mi confianza debe descansar en aquel quien tiene cada uno de mis días contados, quien los diseñó detalladamente con amor, porque me ama profundamente y cuida de mí, que este no es mi hogar, solo estoy de paso. Y les digo qué? Recordar todo eso día a día también me cuesta, y mucho. Soy un drama andante, lo sé. En mi cabeza hay una lucha constante y les escribo con mi corazón en las manos. Usted no está solo de lo mío, estamos todos en la misma colá.
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@yamileregalado