El Yo camina con pies desnudos,
el Ego corre buscando altura.
Uno respira con los segundos,
el otro vive de la envoltura.
El Yo se escucha cuando hay silencio,
el Ego grita por ser primero.
Uno se quiebra y se hace tiempo,
el otro niega su agujero.
El Yo no teme quedarse solo,
el Ego exige que lo miren.
Uno se sienta a soltar el todo,
el otro guarda lo que no sirve.
Y en esta lucha que no cesa,
¿quién soy yo cuando no compito?
¿Soy el ruido que me atraviesa
o la voz que espera bajito?