El otro día hablando con Pao, me pidió perdón por estar contándome, con muchísima devoción, una historia de algo que hacía que le brillaran los ojos. Y yo le dije algo así como “mira, es que perdón no”. Porque parece que no nos damos cuenta, pero, cuando el sitio es el correcto, el que está enfrente siempre quiere escuchar lo que sea que es que hace que te brillen los ojos como le brillaban a Pao aquel día.
Y supongo que esa es la vida que quiero. Tener cerca a la gente que quiere compartir conmigo lo que le hace feliz. Que mis amigas nunca tengan que pedir perdón por hablar largo y tendido. Tener a quien me recomiende un libro porque sabe que lo voy a disfrutar. Recibir una canción por WhatsApp porque “esta es de las nuestras”, o una dedicatoria, una frase subrayada, el título de un capítulo, una foto o un vídeo de cualquier perrito o gatito. Escuchar, querer, cuidar, sostener, apoyar. Estar. En definitiva. Eso es todo lo que quiero 🖤
Qué fácil es todo con ellas siempre. Son las mejores por separado, por lo que juntas, ya ni te cuento.
Ellas se creen que son normales -es gracioso- cuando sobrepasan cualquier límite que se acerque a la normalidad que ellas están midiendo. Yo les dejo seguir peleándose, las miro y sonrío 🖤