Cuando me planteé este proyecto tenía claro lo que quería, y es que nunca haremos algo que merezca tanto la pena como aquello que amamos de verdad.
La Semana Santa es la ilusión de ese niño que esperaba todo un año para poder ponerse la túnica, que aguantaba toda la madrugá despierto, que quería crecer para poder llegar a las andas del paso de su padre, ir a la ermita con su madre desde las 7 de la mañana hasta la última hora del día durante toda la semana anterior para poder ayudar (aunque lo que más ilusión le hacía era preparar el incienso), escuchar de fondo la marcha y estar nervioso por que se acercaba el paso, llorar por quedarse en casa por la lluvia y esperar al año siguiente con más ilusión si cabe, y sobre todas las cosas, acordarse de todos los que ya no están.
Durante esta semana, he intentado plasmar esa forma de mirar algo que amo desde el corazón. Es una especie de regalo a mí mismo, y espero que para muchos.
Quiero agradecer a
@burriquitajerezdeloscaballeros y a
@archicofradiasantisimo una vez más por abrirme sus puertas de par en par, así como a aquellos representantes de cofradías que se han dirigido a mí personalmente para hacerme llegar los deseos de otras cofradías de darme viabilidad para poder hacer lo mismo.
Además, agradecer a todos los que me habéis parado por la calle, me habéis hablado para agradecerme y valorar mi trabajo, y a todos aquellos que habéis compartido o interactuado de alguna forma con esto.
Nos quedan 343 días para volver a soñar.