La luz, como el amor, además de iluminar, también revela. Cuando dos sensibilidades como las de Elizabeth y Holden coinciden, el mundo ofrece una cara desconocida, nueva, pero afortunada.
Su matrimonio fue, en el fondo, una galería viva en la que cada pieza tuvo que ver con sus manos. Los Blancos fue un recorrido cuyas paredes y pasillos enmarcaban su historia, el arte que ha nacido de ellos durante estos diez años. Crecieron en Philadelphia y se conocieron en la universidad. Ambos; fotógrafos enamorados de Medellín: el lugar en el que decidieron casarse, ese sitio en donde su amor se siente en casa.
Fernando Botero, el azul y el naranja fueron uno de los tantos lenguajes que narraron el día, bajo la planeación de
@larojaperdiz , la conceptualización de
@carochicadecoracion y la iluminación de
@cjproducciones . Su ceremonia fue oficiada por dos personas, pero muchas más voces se tomaron la palabra para poner luz sobre lados diferentes de su historia.
Para la cena, como para confirmar que el amor es más que un asunto de dos, cada invitado encontró su puesto después de buscar caricaturas de sí mismos que habían dibujado antes. Las mesas eran largas y fueron cinco, para apostarle a la conexión y la cercanía sin excesos. Los espejos se encargaron de multiplicar el brillo, como si hubieran querido sostener los instantes desde todos los ángulos.
Amarse es arreglarse juntos, cambiarse juntos, bailar Dos oruguitas para nombrar las raíces. Ese es el museo que permanece abierto hasta después de la fiesta, el que no se cansa de recibir piezas, el que se deja tocar las obras, el que siempre hace espacio para que entre la luz.
Con las fotos de la gran
@joannabrownstudio y el contenido audiovisual de
@maidofcontent .
📍
@elrosalmedellin .