La primera vez que entrevisté a Jorge González yo era muy joven y me sentí muy afortunada. Semanas después, él tuvo un accidente cerebral que casi lo mata y yo, traumada y pelotuda, nunca pude escribir esa nota. En estos años aceptó generosamente seguir en contacto, me recibió en su casa y me permitió conocerlo un poco más, ver un poco de su recuperación, ver lo que puede un cuerpo: algo extraordinario. Ahora que Chile es un lugar bien diferente del que recuerdo cuando me fui -pero que esas canciones eternas nunca dejaron de sonar- por fin sale esta nota, en la tapa del diario, lo que me pone muy feliz. Gracias Jorge por la aventura. Gracias ¡y perdón!
@musicacretina por abusar de esta forma infame del slow journalism, je.
✍️ Link en bio. Y acá dejo la linda bajada que escribieron Martin Pérez y Mariana Enríquez, ya que en la web editan komo kieren viejo:
“Aunque nunca se hizo famoso en Argentina, Jorge González es una leyenda en el resto de América Latina. Fue el líder de la banda más popular del rock chileno: con apenas 19 años, al frente de Los Prisioneros reinventó la canción de protesta en los ’80 y, tres décadas después, su tema “El baile de los que sobran” fue el emocionante himno de las protestas callejeras que desembocaron en el inédito proceso electoral reciente. En esta entrevista realizada en Santiago de Chile, donde aún se encuentra recuperándose del grave accidente cerebrovascular que sufrió a mediados de la década pasada, González recorre su carrera posterior a la polémica reunión de Los Prisioneros en los 2000, cuenta qué siente ante el hecho de que sus canciones acompañen la sensación de que Chile al fin deja atrás la dictadura, sobre cómo era amar Devo y la música anglo cuando los folkloristas despreciaban esa música y de su ecléctica carrera solista, que además incluye un libro, Héroe, su autobiografía”.