Alguna vez estuve con
@_disengage y
@tefatrefa de
@goodcrewpe hablando sobre
@loquesea_panc y decíamos: ‘Es como si unos punks de El Más Allá, de El Patio, o El Florentino, hubieran tomado posesión de sus cuerpos y estuvieran viviendo dentro de ellos’. Porque parecen una banda de esa época, de principios de los 2000.. Este año lanzaron “LO Q’ SEA”, un discazo que pronto tendrá su edición en CD gracias al gran
@ripdanes y su
@bowling_records . El álbum es una obra de arte de principio a fin. Hay temas que te vuelan los sesos como “Toca Sucio y Vive Limpio”, un himno con pinceladas “straight edge” e influencias de Charles Bronson que tiene un mensaje positivo en un mundo que suele ir en dirección contraria. Y qué decir de “Anal Queen”, “Violenage”, “Amor de Quilca”, “Autodestroy”, cada tema es más brutal que el otro. “FN_D/CR” es una belleza. Una declaración de amor que pega justo para este 14 de febrero, con esa mezcla de ternura y crudeza que los caracteriza. En “GTB” hay una relación honesta con el dolor. Una canción profunda, dolida, escrita para alguien que sufría una enfermedad. También está “S.N.A”, denunciando la violencia sistémica: “¿Acaso sabes cuántos muertos hay en tu puto país? 14 muertos por hora”. Y si lo tuyo es el ruido “solo para conocedores”, “Mangoman I y II” te recordarán que el noisecore no ha muerto. En sus letras hay autoconocimiento y fragilidad, donde reconocerse vulnerable es también un acto de resistencia, como en “SENSIBLE KID” y “MY HC STORY”(Temazos). Sobre todo hay catarsis: el ruido como liberación, no entregar el dolor a las drogas ni al alcohol, soltar todo en medio del caos. Lo Q’ Sea no es una banda más. Son la prueba de que el hardcore sigue vivo, que hay una generación tomando la posta y llevándola a su propio territorio. Me recuerdan a mis 15 años, a mi banda Deskontento, a mis amigos y a las noches de tocadas. Y por eso les tengo tanto cariño. Estos chicos tienen mucho futuro. Porque cuando la música nace desde un lugar tan honesto, trasciende modas, edades y épocas. Powerviolence, fastcore, post hardcore o llámenlo como quieran, es un cóctel sublime que se siente en las tripas. 100 puntos.