En México, la muerte no es un final, sino un reencuentro. Creemos que son los recuerdos, las risas y el amor con que vivimos, los que perfuman el camino de vuelta a casa.
Hoy, en el Día de Muertos, no lloramos la ausencia, celebramos la esencia. Porque al final, la vida que fuimos es el pan, la flor de cempasúchil y el vaso de agua que le da el verdadero sabor y color a la eternidad. ✨
#DíaDeMuertos #TradiciónMexicana #VidaYMemoria #AmorEterno #HastaQueNosVolvamosAVer
Cliente : Camino Real Veracruz
Modelos : @nuriygomez@javier_castrop
MUA @danafuentes_makeup
Producción : Camino Real Veracruz
Fotografía e iluminación : @foto.f2
Asistente : @manulovera.foto
Agradecímientos a todas las personas Gerente de alimentos Mike , Directora Ventas , Gina , al director del hotel y a todos los involucrados por las facilidades otorgadas
Fotografías de estilo de vida para hoteles camino real
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Producción : Camino Real Veracruz
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Asistente : @manulovera.foto
Agradecímientos a todas las personas Gerente de alimentos Mike , Directora Ventas , Gina , al director del hotel y a todos los involucrados por las facilidades otorgadas
-Las Hojas Que No Se Aferraban-
Un viejo árbol estaba perdiendo sus hojas en otoño. Algunas se aferraban con fuerza a las ramas, temiendo el vacío, el caer, el desaparecer. El árbol, con la sabiduría de sus muchos ciclos, les decía suavemente: "No teman. Este desprendimiento es necesario para mi renovación. Si se aferran, morirán con la rama. Al caer, se convertirán en alimento para la tierra, nutriendo mis raíces para la nueva primavera."
Pero las hojas, llenas de miedo a lo desconocido, se resistían. Finalmente, el viento las arrancó con brusquedad. Solo unas pocas hojas, las que se habían rendido a la danza del viento, cayeron suavemente, aceptando su destino.
La Danza Silenciosa del Árbol
Un hombre contemplaba un viejo roble en medio de un campo. El árbol parecía inmóvil, silencioso, casi ajeno al bullicio del mundo que lo rodeaba. El hombre pensó: "Qué existencia tan pasiva, estar ahí, sin hacer nada, año tras año."
Pero un día, mientras meditaba bajo su sombra, comenzó a percibir las sutilezas. Sintió el lento ascender de la savia en primavera, el delicado abrirse de las yemas, el susurro constante de las hojas movidas por la brisa, el festín de los pájaros en sus ramas, el abrazo silencioso de las enredaderas, el paciente crecer de sus raíces en la tierra oscura.
Comprendió entonces que el árbol estaba en constante movimiento, en una danza silenciosa con el sol, la lluvia, el viento, la tierra y los seres que lo habitaban. Su quietud aparente era solo la manifestación de una profunda conexión y una actividad incesante a otro nivel.