Antes de hacer el click para capturar ese momento pensé… cuando llegara el día que solo me siente a esperar la muerte. Ese dia en que la vida te inmovilice a un punto tal que solo te quede contemplar.
Recordar las mañanas con el sol saliente, reconocer los dias buenos y los malos, volver a ese abrazo que te alegro el dia, tener de nuevo esa conversación que te hizo cambiar el sentido de las cosas, un gesto, una sonrisa, una palabra.
Las 12 horas de vuelo que se sienten como ese vacio de quietud, de espera. De pasar del todo a la nada otra vez, esa nada que me permite volver a empezar con mis propias reglas, Igual de fantástico que de caótico y por momentos desolador.
“Que coraje hay que tener en los tiempos que corren para frenar la rutina y dedicar una hora a escuchar tu propio cuerpo”, asiento y sumo: que coraje escuchar tu propio cuerpo.
Cuando no sabes que sentir ni asentir, cuando se siente el vacío total, cuando toda decisión se toma sin seguridad pero con convicción se siente un poco como contemplar esa muerte.
Dejar morir para dar vida, el ciclo eterno que me obsesiona y que hace mas de un año vivo en carne propia. La balanza que se mece de un extremo al otro y la constante duda de si todo lo que se deja atrás vale la pena por lo que sigue adelante.
Lo veo y me urge ir a preguntarle que esta mirando. Si el árbol, el rio, el pasado que fue o tal vez el que no…
Fueron 49 días, hoy ya es uno nuevo.
Sigo enroscada con la muerte. “Como morir del todo” dice el cuadro del fantasma que tengo en mi pared, ojalá lo supiera.
Es un tanto agotador el proceso del proceso del proceso, ¿cuando llegare al resultado final? ¿existe siquiera?. Y mientras tanto y en tanto estemos vivos, solo nos queda vivir y seguir recolectando abrazos y charlas y personas y gestos y recuerdos que nos acompañen cuando nos llegue ese momento de estar sentados esperando a la muerte, contemplando el todo, nuestro todo frente a la nada otra vez.
Desde mis 11 años y sin un motivo en particular uso protector solar y me visto casi íntegramente de negro. Me gustaba ver mi piel blanca en oposición a mi ropa, ya de chica empece a denotar que el contraste era un tema que me interesaba. De adolescente amaba la estética emo, me encantaba la idea del pelo oscuro que caía sobre rostros maquillados de blanco. En la universidad prácticamente enloquecí con el expresionismo, las luces duras y fuertes con esas sombras intensas que narraban. Y bum, mi cabeza exploto cuando estudiando iluminación reconocí que muchas veces me resultaba más sencillo contar historias a través de las sombras, a partir de lo que permanecía oculto, que iluminando todo sin distinción.
Compre un rollo blanco y negro para ir a mis vacaciones en Galicia. Lo revele y al principio me apeno la ausencia de color, siento que de esa manera ese momento congelado estaba muy distanciado de lo que mi retina recuerda, porque le falta el toque que le da vida. Y pensando y lamentando vi que tal vez esa ausencia es lo que marca la presencia del contraste que me hace ver las cosas. Lo blanco y lo negro, lo bueno y lo malo, el balance, el recuerdo fotográfico cuasi nostálgico de algo que sucedió ¿por qué querría que se asemejara tanto a lo vivido, si no creo que pueda captar toda esa experiencia en un solo fotograma?
Lo necesario de la vida para encontrarse con la muerte, y de la muerte para dar lugar a la vida, el tener que alejarme todo para acercarme a mi, el sentirme mas sola que nunca para entender que nunca lo estuve, el esperar todos los días el llamado que me cambiara mi estadía y así. La paciencia, la espera, la muerte y la vida logrando el balance.
Tal vez el 2025 sea el año mas duro y mas hermoso, el más solitario y el más cálido, el mas pobre y abundante. Entendí a la pequeña Florencia que de chica manifestaba todo eso que hoy me iba a regalar, encontrar en ese contraste que siempre fue parte de mi, la escala de grises, entender los matices de las cosas. Tal vez nada sea tan absoluto ni tan efímero; simplemente es.
@njgl me saco esta foto en rodaje con amigos.
A casi un año de pisar España a veces me olvido de lo mucho que me costo conseguir esa sonrisa.
Trabajo de hormiga y un poco de suerte, me encontré con una Flor que no conocía y que me encanta.
Ojala nunca deje de sonreir.
Fuimos a Almeria.
Filmamos 36hs en 3 dias.
Cambie chasis en un maletero a 80km/h.
Se rió mucho.
Abrace gente muy bonita.
Aguante el filmico.
Aguante todo.
Y es que una se enreda en los mensajes.
Celebrar que la semana esta mejorando..¿Eso era crecer?.
Pasan los años y la idea de infinitud se limita. Todo eso que creia entender solo muta y lo sucedido se transforma en lo aprendido y una siente desde un punto mas vulnerable que tal vez no esta en lo cierto. ¿Por que cuando era joven sentia que tenia razon y con el tiempo cada vez tengo mas dudas?.
Y la logica se empieza a regir por la intuicion, y un grupo de desconocidos te acopla a sus rutinas despues de una simple charla. Y una vuelve a formar tribu, solo porque asi lo siente.
Y de repente un plato de comida se vuelve tu mundo, y tu mundo gira en torno a un gesto. Y tal vez todo lo que tenia asociado a caridad lo transforme en humanidad y esa entrega se convierte en un mensaje que tal vez se transforme de mil maneras en un bucle que vuelve, tal vez no hoy, tal vez no mañana, pero la vida es tan larga y tan corta a la vez que cuando llega una recuerda ese dia en el que brindo un abrazo para dar un poco de animo. Tal vez sienta por primera vez que la vida es finita. Tal vez extrañe mucho lo que tengo lejos, pero mas extrañaba todo lo que encontre hoy.
Extraño.
Allá por el 2011 cuando escuche por primera vez sobre el expresionismo lo primero que me resonó fueron las luces y las sombras y los contrastes duros, pasar de un negro a un blanco sin aparición de un gris. De saber que Nosferatu iba a ser tan significante hubiera amado de otra manera.
¿Como es que se puede pasar del amor al odio y volver al amor otra vez?. Con uno, con el otro, con el entorno.
Y entre blanco y negro saltar por la delgada línea que los separa, antes estaba allá, ahora estoy acá. Antes no sabia donde estaba, y ahora tampoco.
Tal vez en esa total desproteccion, en esa inseguridad es cuando uno vuelve a sentirse una niña. Con lo indefensa, lo curiosa, lo confiada, lo perdida.
Una niña que tiene miedo, pero coraje, una niña que está dispuesta a escuchar, a aprender, a constituirse.
No es extraño que hoy me sienta un poco extraña. Tal vez sea porque extraño, aunque de seguro no me extrañe a mi.