Ese día salimos del camp aún de noche sin saber por qué ni hacia dónde nos dirigíamos. Después de navegar la oscuridad entre cabeceos durante media hora una llama de fuego empezó a iluminar el horizonte. Para el momento en que la alcanzamos la emoción en el jeep ya era incontenible...estábamos a punto de ver amanecer en el Maasai Mara sobre un globo aerostático.
“Moses delivers”. Con esa frase volvió sonriendo al volante Moses, el héroe personal del día, luego de cambiar en tiempo récord la llanta ponchada de nuestro 4x4 para huir lo antes posible de una familia de leopardos que usaba la sombra que nuestro vehículo producía en medio de la sabana para terminar de darse un festín con una gacela recién capturada bajo nuestra narices.