Hace unos años hice un cortometraje que se llama “La Guadalupana”.
Para mí siempre ha sido profundamente irónico que la figura más venerada en México sea una mujer, y que al mismo tiempo muchas mujeres que viven en este país no reciban ese mismo respeto.
Este cortometraje nació como una forma de protesta y también como una forma de procesar algo que me duele mucho.
Durante mucho tiempo me dio miedo mostrarlo.
Pero hoy decidí dejar de guardarlo.
Cada 8 de marzo me recuerda que, aunque muchas cosas han cambiado, y estoy profundamente agradecida con todas las mujeres que han luchado y siguen luchando por nuestros derechos, también es importante reconocer que todavía queda un largo camino por recorrer.
Hoy en México miles de mujeres siguen desapareciendo cada año, y de acuerdo con datos del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, las desapariciones de mujeres solamente han aumentado en los últimos años. 
Pero más allá de las cifras, hay algo que muchas sabemos porque lo hemos vivido o lo hemos escuchado de alguien cercano: demasiadas mujeres han vivido acoso, abuso o algún tipo de violencia. Me duele saber que la mayoría de las mujeres que conozco, han vivido algo así y que esa sea la normalidad.
Por eso hoy comparto este cortometraje. Porque creo que es importante seguir hablando de esto, seguir reflexionando como sociedad y, sobre todo, seguir cuidándonos entre nosotras.
Ojalá llegue el día en que estas conversaciones ya no sean necesarias. Mientras tanto, sigamos trabajando para construir un país donde todas las mujeres puedan vivir con libertad, con dignidad y sin miedo.
Gracias a todas las personas que formaron parte de este cortometraje 🤍