Elisa Flores, pan en la playa
La esponja, es cierto, lo absorbe todo. Pero también es cierto que expulsa fuera de sí todo lo que absorbe, si se trata de una buena esponja. Por su estructura porosa, sus celdas abiertas, la esponja puede vencer con su capacidad de absorción a la misma fuerza de gravedad, esa fuerza que hace que todo irremediablemente caiga. Una esponja deja de cumplir su función cuando lo que la atraviesa se adhiere en sus fibras y no se le despega. Así, se pierde la elasticidad, la compresibilidad y se adquiere una densidad y dureza tales que, ante fuerzas externas, impactos o tensiones sea más fácil hundirse, deformarse o romperse.
Extracto de texto de Pablo Hernández Hernández
@pablohernandez.hernandez
Foto de
@d_ambro