A veces uno cumple años y se siente un poco raro. Hoy cumplí 32 o 33. No es algo particularmente significativo, pero hay algo en este cumpleaños que siento diferente. Quizá sea el peso de las cosas acumuladas o esta sensación de que diciembre no es solo el fin del año, sino también una especie de meta donde todos llegamos arrastrándonos y agotados.
Cuando trabajas en la hospitalidad, los días que el resto del mundo descansa son precisamente los que más te devoran. Mientras otros pistean, sonríen y se abrazan con amor y carcajadas, tú estás al otro lado: en la barra, en la cocina, o en algún rincón del lugar, asegurándote de que todo esté más o menos bien. Es un lindo espectáculo. Pero, al mismo tiempo te sientes extraño, con una especie de desconexión. Como si el mundo y tú vivieran en realidades paralelas.
Hoy recibí un mensaje de texto automatizado de la Secretaría de Cultura invitándome a un brunch. Fue un gesto tan sencillo y a la vez tan raro. Me hizo sentir bien. No pude ir —ni de cerca— pero hay algo absurdamente lindo en que alguien o algo piense en ti, aunque sea por accidente.
También me regalaron una planta. Una cosa verde y viva que ahora depende de mí para no morir. Espero no matarla con mi alcoholismo ni con la corriente de ansiedades que acechan y a veces, son más fuertes que mis buenas intenciones. Quiero verla crecer por lo menos un kilómetro.
A los 32 o 33 ya no puedes esconderte tras la excusa de la adultescencia. Eres un viejito ridículo y decrépito, o al menos así me siento algunas mañanas. Lo que pasa es que hasta hace poco no entendía la muerte. La verdadera, no la que vemos en películas o escuchamos en canciones. Hablo de esa muerte que se presenta en tu vida y deja un vacío tan profundo que te das cuenta de que el mundo sigue girando, implacable e indiferente. Es brutal. Pero también es la verdad.
La insignificancia. Es eso lo que he aprendido: lo poco que sabemos, lo poco que hacemos, lo poco que realmente importa. Y, sin embargo, seguimos. Seguimos porque hay pequeñas cosas que lo justifican todo. Para mí, hoy, es mi hijo. Es ese gigante que creció un kilómetro.
#acusmatica #glitch
Wish You Were Here - Pink Floyd (Eric Morguez cover)
https://youtu.be/6JhqNdGJAAw
- - - - - - - - - - - -
Electric guitar and electric bass: Jose Pablo Hernandez
@pablovich93
- - - - - - - - - - - -
Producción Musical y visuales: Eric Efraín Moreno Domínguez #wishyouwerehere #pinkfloyd #cover