Sé que soy afortunada porque es la segunda vez que puedo ir a visitar las ciudades donde ambienté mis historias. Plural, porque también estuve en Londres este octubre, y los que están acá desde hace tiempo sabrán de qué hablo, pero lo que importa ahora es otra cosa: Dublín, Howth, «Los astros sin voz».
Esta vez cargaba con la emoción de saber la historia terminada, ya más propiedad de los lectores que mía. Hubo algo, además, que no sentí tan fuerte en Viena, cuando fui por «Las noches perdidas». Como si la imagen de Irén en Dublín fuera más vívida, ahí en la ventana del Bewley's de Grafton Street mientras la oscuridad acecha, o maravillada ante la biblioteca del Trinity College, o muerta de frío en los acantilados de Howth.
Al igual que el año pasado, la copia viajera de «Los astros sin voz» (que estuvo en siete ciudades antes de llegar: Madrid, Valencia, Barcelona, San Sebastián, Bilbao, Santiago de Compostela y Londres) se quedó por allá, en manos de una amiga y lectora beta fundamental,
@luzubillaga /
@librosandeire , que hasta filmó algunos videos de este reel. Gracias, Lu, por ser clave en todo esto 🥹 .
Hoy es un día perfecto para empezar a leer estas historias de brujas, magia, misterio y humanidad, sobre todas las cosas. Espero que con esto puedan sentir un poco de lo que sentí yo al caminar por esas calles, en la realidad o mientras inventaba la ciudad para Irén.
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