Déjenme contarles un poco sobre esto.
Ese día asistió una niña que hizo parte de sus primeros recuerdos viendo Rebelde con sólo 4 años. La niña que sólo podía ver la novela en la casa de la abuela junto a las primas porque “no era para mi edad”. La niña que conoció el amor novelero por Roberta & Diego; y esa niña que aprendió a vivir viendo Rebelde.
Aunque tampoco hay que olvidar la mujer que vivió esta experiencia, la mujer que se ha repetido Rebelde varias veces, la mujer que asistió a su primer concierto sola y la mujer a la que se le encharcan los ojos escribiendo esto.
A ellas dos les debía esto, cumplir un sueño dentro de toda una experiencia.
Es-Tefa-Nia