La sociedad utópica que me gusta soñar para la Argentina SEGURO SEGURO tiene educación pública de calidad. Porque nuestro desafío como humanos y preocupados por otros humanos es asegurar una justa distribución de oportunidades al menos desde la cuna. Y, sí, Milei cumplí la ley y todos cumplamos más la ley. Seamos mejores como sociedad y como ciudadanos. Y a veces siento que hay que poner el cuerpo. A veces no lo pongo por vagancia, supongo. Tengo “otra cosa más importante que hacer”. Hoy no. Hoy marcho.
El Cucho llegó a Paso del Lobo todo roto y se refugió en mi taller. Estaba muy feo, lleno de rastas en el pelo, con una pata quebrada y lastimada y con tembleque. Intenté echarlo porque me daba un poco de miedo pero muy tozudo se bancó mis amenazas hasta que me di por vencido: lo alimente y al otro día lo lleve al veterinario. El veterinario me explicó que el tembleque eran las secuelas de un moquillo y que había que vacunarlo para que no lo volviera a contraer. Le sacó con una mueca risueña el entablillado improvisado que yo le había hecho: su pata mocha tenía una vieja fractura mal soldada y por eso rengueaba. La sangre era porque al arrastrar esa pata se lastimaba constantemente.
¿Entonces? Le dije yo. ¿Se va a curar? -Nada de lo que tiene se puede revertir, me dijo. Pero si le das amor va a estar mucho mejor.
Y claro, yo le di mucho amor todos estos años y él también a mí. Y está mucho mejor. La verdad es que los dos nos hacemos la vida mejor el uno al otro. Gracias Cuchito.