Lo efímero también enseña.
Hay flores que brillan solo un instante, presencias que pasan y caminos que se cruzan durante un tiempo. No todo llega para quedarse, pero todo puede dejar una forma distinta de mirarnos.
Después, queda lo verdadero.
La calma.
El cuerpo.
La cámara.
El amor de quienes me ven de verdad.
Arnau, siempre.
47.
Hoy soy más luz.