En el penúltimo atardecer del año en el puerto me acerqué al mar para soltarme y, mientras lo hacía, pensé en todo aquello por lo que debería estar agradecido. Tal vez necesitaría otro año entero para nombrarlo, pero hoy basta con decir gracias por el aprendizaje, es lo único que me llevo en el puño cerrado para el siguiente lapso.
7 días en Acapulco, rodeado de mi familia en la pequeña Jardín, 7 días abrazado, 7 días sonriendo, 7 días llorando… el portal al paraíso se abre en el cielo de aquí.
Hace un año y cacho me regalaron algo inmenso: un viaje a El Calafate, Argentina. Fue uno de esos viajes que te abruman bonito, que te descolocan para bien. Me quedé hipnotizado por esos paisajes escondidos en algún rincón del mundo.
Bien como lo dice la canción: […] siempre lo recuerdo un poco diferente.
Gracias a las memorias que siempre están para decirnos lo bello que hemos vivido.
Hace unos meses les hice unas fotos a las mujeres afromexicanas con las que crecí y que de alguna manera han contribuido en la persona que soy ahora.
Me siento muy afortunado y agradecido de tenerlas en mi vida; por mostrarme la felicidad en muchas facetas y por abrazar a este hombre afromexicano homosexual desde su niñez.
Con ustedes, las flores de la Margarita.
Acapulco, Gro. Junio, 2024