Desayuno tradicional en Ding Yuan, Zhongzheng Taipei. Pastelitos de ajonjolí, peanut puff, black sesame bread, egg pancake roll, una especie de tortilla de harina sonorense abrazando un omelette con cebollín que se desenvolvía en mi boca con suavidad grasosa y se convirtió en uno de mis go to’s favoritos y en el viaje. Y el famosísimo platillo estrella, savory soy milk soup, not my fav, pero grandioso bowl de sopa de tofu con aceite de chiles para levantar la mañana.
Fideos, tofu, ajonjolí, arroz, pescado, vinagre, fritura crujiente, shaved ice, mango, dulce y salado combo breaker en cada bocado. Its all about the texture. El olor profundo y agresivo del stinky tofu en las esquinas de Taipei, baos de rellenos unkown a las 11pm en el night market de Gongguan. La experiencia gastronómica que más he gozado. Recorriendo el archivo extrañando el saborsito taiwanés.
Se procuró el foco pero no se logró. Comienza la vaciada del archivo Taiwan. Entre otras cosas, las fachadas y sus luces en los paseos nocturnos por Taipei.
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Sin saber como nombrar esta serie de retratos. Quizá lo primero y más obvio sería “La abuela”, pero la abuela es mucho más que eso. Chanel No. 5 y combinación de cremas, un aroma muy suyo que ha cambiado con los años que tiene sin fumar. Su taza preferida que se llena 3/4s con su shot descafeinado de “tres rayitas”. Sus anillos y collares, su cabello blanco corto peinado hacia el costado derecho. La abuela siempre me reclama cuando me rapo la cabeza, le digo, mírate en el espejo abuela tu tienes dos pelos. Se ríe. Mis canas siguen sus pasos obligadas por la genética y siguiendo el ejemplo. Íntima relación de amigas y rivales. Todo esto un tesoro, una figura que misteriosa y reservada, se comparte desde el corazón.