Hoy es un día que me invita a reflexionar.
He tenido muchísimos privilegios y aun así no he estado exenta de abusos. Eso me llena de impotencia y de preocupación por lo que seguimos viviendo en este país y en un mundo cada vez más polarizado, dando pasos abismales hacia atrás.
Nuestro derecho divino es crear, evolucionar y VIVIR.
Hoy pienso en mis sobrinas, en las hijas de mis amigas y en los niños en general… Me duele ver cómo, en un día de reflexión, muchas heridas resurgen y vuelven a sangrar.
Elijo, una vez más, transmutar ese dolor en amor y hacer, dentro de mis posibilidades, lo que mejor sé hacer: escribir, crear y elegir ser mi mejor versión para quienes me rodean.
En un mundo con tanta oscuridad, no dejemos de brillar ni de compartir esa luz.
Como lo hicieron mi mamá, mis abuelas y mis tías, que sembraron caminos llenos de flores y trataron de dejar la menor cantidad de espinas posible.
Deseo con todo mi ser que algún día podamos VIVIR.
Por todas: las que estuvieron, las que estamos y las que vendrán.
Dan.