Lo que para el mundo puede parecer un sinsentido, a veces es una razón poderosa para uno mismo.
Por eso he aprendido a valorar y amar cada vez más lo que hago. Me encanta retratar personas, pero también disfruto fotografiar cualquier cosa, simplemente porque sí.
Aunque esas imágenes puedan parecer insignificantes, casi siempre terminan conectándose con un momento o con una emoción muy personal que me impide desprenderme de ellas.
Y creo que esa capacidad de sentir se ha convertido en una razón poderosa para seguir haciendo lo que hago.
Gracias a
@davidmaarch por ser mi modelo esta vez.