DE OTRA PASTA.
De la que están hechos los sueños y las utopías.
En sus relatos, en sus discursos y en sus ambiciones lo podéis comprobar. Son las agitadoras comunitarias, las activistas incondicionales de la Cultura en los pueblos. Son seres de luz entre las tinieblas de la ignorancia, la soberbia o la fragmentación. Así las veo y así las quiero a L@S BIBLIOTECARI@S municipales.
Y desde lo vivido de nuevo ayer aún las aprecio y las admiro más.
Son seres resistentes al desaliento, atravesadas por el compromiso y por una energía inagotable y también ingobernable.
Pero también sensibles, como esos soñadores y soñadoras de las que hablaba Gioconda Belli, de un nosotros que hablaba ayer Luis García Montero en el encuentro de las bibliotecarias de la provincia de Zaragoza.
Ayer narraron 6 experiencias bibliotecarias en primera persona en las que mostraron cómo a veces la falta de recursos estimula el ingenio y cómo para ser una buena bibliotecaria hay que estar bien formada e informada y tener grandes dotes de comunicación, creatividad y gran empatía con sus lectores y lectoras. A veces el Ministerio de Cultura sabe valorar la calidad del trabajo humilde pero contundente y reconoce a las bibliotecas aragonesas con premios especiales María Moliner como a Gelsa y Alagón este año y Pradilla, San Mateo de Gállego o La Almunia en años anteriores. O a muchas otras en todo Aragón año tras año con los “pequeños” premios María Moliner. Pero para todas las bibliotecarias su mayor reconocimiento es el cotidiano que tienen con las personas lectoras, vecinos y vecinas que encuentran reconocimiento, escucha, innovación, formación o felicidad en los espacios seguros y plenamente accesibles que son las bibliotecas.
Ayer en el año del 125 aniversario de María Moliner -que también trabajó en la DPZ- y II Encuentro de Bibliotecarias de la provincia prohibí(mos)la palabra “usuario y usuaria” de las bibliotecas pues las personas lectoras -Las Lectoras- son protagonistas de un espacio que les pertenece y que no solo usan o consumen.