Sheniell “Chico Malo” Pérez Garduño: La segunda oportunidad se gana peleando.
Sheniell Pérez Garduño, conocido en el mundo del combate como “Chico Malo”, es mucho más que un peleador profesional de Jiu Jitsu Brasileño y artes marciales mixtas. A sus 28 años, originario de la Ciudad de México, representa una historia de transformación profunda; la de un hombre que supo reinventarse a través del deporte, convertir la adversidad en fuerza y demostrar que, incluso en los caminos más oscuros, siempre es posible encontrar luz.
Su historia comienza a los cinco años, cuando su padre —cinta negra en Karate— se convirtió en su primer maestro. Aquellas primeras enseñanzas, más allá de los golpes y las llaves, le mostraron una forma de vida: respeto, control, disciplina.
Fue entonces cuando el deporte dejó de ser solo una actividad física y se convirtió en un salvavidas. El Jiu Jitsu y las artes marciales mixtas no solo lo alejaron de los errores del pasado, sino que le ofrecieron una nueva identidad, una posibilidad tangible de cambio. En sus propias palabras, “la deconstrucción me ha dado la madurez para ser una persona objetiva y centrada”. Hoy, se define como disidente en fallar y resiliente en progresar, una frase que resume su forma de vivir y de luchar.
Su ascenso en el mundo competitivo ha sido contundente. En 2024 se coronó Campeón Nacional de Jiu Jitsu Brasileño, uno de los títulos más codiciados del país. También ha sido Subcampeón en Combat Jiu Jitsu, Bicampeón de Riot Fight League, y Campeón del Bajío Open. En el terreno profesional de las MMA, su récord de 7 victorias, 0 derrotas, 0 empates habla por sí solo: es un peleador imparable.
Pero más allá de los títulos, lo que verdaderamente impulsa a Sheniell es su familia. Ellos han estado siempre, incluso en los momentos de fracaso, cuando las luces se apagan y solo quedan los más leales
Hoy, “Chico Malo” ya no es sinónimo de rebeldía sin causa. Es un nombre que resuena en los tatamis, en las jaulas, y en cada espacio donde el respeto se gana con sacrificio. Es un símbolo de segunda oportunidad, de redención, y de lo que significa levantarse después de caer. Porque Sheniell Pérez Garduño no solo pelea por
Un anfibio sobrevive en cualquier ecosistema. Un practicante de Jiu Jitsu aprende a fluir en cualquier situación. 🐸⛩️
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