En la semana santa cordobesa del 2019, mi querida
@belensotoc me hacia el único tatu que llevo puesto. OLE. Aquella noche de vinos naturales en mi también querido y desaparecido bar
@quierojugovivo me pintaba la piel para siempre para recordar algo importante: que tenía que volver. Que llevaba ya más de 15 años trabajando por y para las artes escénicas en Cataluña, y que sería bonito volver y hacerlo en Córdoba y por Andalucía.
En el 2021, inesperadamente, me mudo al campo y arranco nuevo proyecto en Girona dirigiendo el Teatro Municipal. Así que cuando el año pasado apareció por primera vez la convocatoria para dirigir el IMAE pensé: Elena, si alguna vez quieres volver a Córdoba, es ahora o no será. Leí la convocatoria, vi que ni se publicaba el presupuesto, ni se pedía proyecto artístico, así que a pesar de los ruegos de mi madre me dije: en Girona estás muy bien, tienes equipo, proyecto y apoyo político e institucional. Córdoba, ahora, no será.
Me ilusionó enormemente saber que
@carlosaladroteatro había ganado la plaza y pensé que, aunque no le dejaran hacer mucho, en el desierto de diálogo artista-institución que es Córdoba, se notaría que él estaba por allí. Le felicité de corazón.
Cinco meses más tarde siento vergüenza por lo que está sucediendo en la ciudad de la que me escapé con 18 años. Me cabrea la injerencia política a la que estamos asistiendo con el cese de Carlos y me entristece profundamente darme cuenta de que allá el cambio es casi imposible.
Sin embargo a veces se generan grietas en los sistemas de poder. A veces las valientes que decidieron no huir como yo y se quedaron para trabajar desde la precariedad y la resistencia son capaces de mover mareas, activando más de 650 firmas de todo el estado que claman: no estáis solas. Estas más de 650 firmas que no han conseguido frenar el cese de Carlos, pero que recuerdan a la clase política que vivimos en un sistema democrático y que queremos menos cortijos y más proyectos transformadores y conectados con la ciudadanía.
Gracias a todas las que os quedasteis y a las que volvisteis para seguir luchando por el cambio. Os necesitamos.