Un sábado de gloria. Fui a visitar a mi hermano Pablito Izmirli. Charlamos, charlamos y charlamos. Se nos fue cayendo la tarde encima de tanto hablar, de mirar para adelante, y celebrar la vida. Nuestras vidas. Cuando me estaba yendo me dijo que me iba a dar un regalo. Y me volví con su primer libro - éxito asegurado - y una dedicatoria que ya está tatuada en mi corazón. Te quiero mucho @pabloizmirlian