Este año, distinto a los anteriores, no resueno con el enojo, ni con el odio, ni con la división.
Estoy cansada de la radicalización, de la politización partidaria, de la división binaria y de tener bronca.
En esta última década, las feministas les pedimos a otras mujeres que se enojen como sinónimo de que no se sometan y ha despertado muchas consciencias, y eso me hace feliz. Pero personalmente me agota estar todo el tiempo del otro lado de la vereda señalando con el dedo, porque lo que busca el feminismo con el que yo comulgo es la equidad, basada en el amor.
Sigue siendo una realidad lamentable que nos abusen, violen y maten todos los días, pero odiar al género opuesto sólo ha generado más violencia, y quiero creer que hay otras maneras: seguir alzando la voz, seguir organizándonos, seguir exigiéndole al gobierno leyes que nos amparen y políticas públicas, seguir educando a las infancias dando el ejemplo.
Entiendo que muchas no entenderán o no estarán de acuerdo con este planteo que va en contra del mensaje que más veo en redes, pero para mí el ejemplo nunca será la violencia; nuestra lucha no tiene por qué ser violenta, como son los hombres.
Quiero confiar en que el amor, la tolerancia y la educación nos llevarán a nuevos puertos.
Nos deseo un mundo mucho más inclusivo, tolerante, amable, amoroso, justo, equitativo.
Nos deseo a todas un mundo donde podamos vivir en libertad, sea cual sea nuestra nacionalidad, orientación sexual, religión o ideología.
Libertad para las mujeres pobres, ricas, afrodescendientes, blancas, palestinas, judías, musulmanas, asiáticas, latinas, a las trabajadoras en general, a las estudiantes, lesbianas, trans, travestis, bisexuales y trabajadoras sexuales. A las abuelas, madres, hijas, hermanas, médicas, maestras, músicas, empleadas domésticas, presas, obreras, militantes, mujeres con discapacidad y mil etcéteras.
Arriba la lucha feminista, hoy y siempre 💜✊🏽
#8M
2 months ago