“Sol ardiente de junio” de Frederic Leighton.
Para comenzar este mes, quiero compartir con ustedes una de mis obras favoritas. Piensen en esto: en esta pintura vemos a una mujer descansando y cubriéndose del sol, quizás tomando una siesta. Al observar a detalle, la flor que se alcanza a ver al lado derecho tiene como nombre “adelfa”, y resulta ser, a pesar de muy bella, altamente venenosa. Esta fue una de las últimas obras del artista, quien ya se enfrentaba a problemas de salud que anunciaban su partida. No es ninguna coincidencia que eligiera de entre tantas una flor venenosa, ya que la pintura resulta engañosa y hasta cierto grado nos apunta a un misterio que solo podemos resolver imaginando la respuesta, ¿ella está realmente dormida?