Este proyecto nace de una experiencia personal.
Desde la infancia, mi cuarto fue el primer espacio que sentí como refugio. Crecí en un entorno familiar marcado por la violencia, y fue dentro de esa habitación donde encontré momentos de calma, protección y silencio.
Con el paso del tiempo, ese espacio se volvió una extensión de mí misma. Lo transformé, lo cuidé y lo habité como un lugar propio, un territorio donde podía ordenar el mundo a mi manera.
Durante la adolescencia, atravesé una depresión profunda. Mi cuarto fue entonces el lugar donde pasaba la mayor parte del tiempo: allí podía llorar, gritar, romper cosas, reír, estar desnuda y, sobre todo, existir sin ser observada ni juzgada. Fue un espacio al que le di alma, porque era el único donde podía ser yo misma sin miedo.
A partir de esta vivencia, el proyecto se expande hacia otras mujeres. No desde la comparación, sino desde el reconocimiento de un patrón compartido: el cuarto como refugio emocional, como espacio de contención, resistencia y reconstrucción. Cada habitación fotografiada funciona como un autorretrato indirecto, una huella de cómo ese espacio sostiene a quien lo habita.
Cree q lo hace bien, pero es 3 mil veces peor q un tsunami. 🌊 A veces me pregunto cómo le haces para usar cuatro máscaras 🎭 🎭al mismo t13mp0. No es nada sin un 📱y tampoco sin unas 👢. Solo un espejismo de lo que se encuentra a la vuelta de la esquina, porque hay 4 tsunamis más grandes q el primero. Cuando te pierdas en el laberinto, ya no sabrás por qué existes. O si?? Rompe el espejo y verás que solo hay un vacío. :*