En estos vientos se resume la vida…
Gracias a todos y todas los que han hecho parte de los años maravillosos.
#fy #fyp #reel #salsa #lavoe #hectorlavoe
¿De verdad hay gente que va a votar por Abelardo después de lo que vimos?
En menos de 24 horas se le cayó la careta: mansplaining a una periodista, frases grotescas y machistas a otra, clasismo puro y ese comentario de ‘no como de indio, no como de negro, no como de blanco’… Inaceptable.
Se dice costeño, pero representa todo lo contrario de lo que somos: arrogante, elitista, lejano de la gente y enamorado de su propio ego. Eso no es lo que necesitamos en la política, no más show de macho.
Si estás cansado de este tipo de políticos… No le des ni un voto a Abelardo. Comparte este reel para que le llegue a más gente y que sepan quién es realmente este falso mesías.
Mientras el país habla de paz, desarrollo rural y seguridad alimentaria, en el Congreso siguen jugando a dilatar las transformaciones que el campo colombiano lleva décadas esperando.
La tierra en Colombia no solo ha sido fuente de riqueza: también ha sido escenario de despojo, violencia, desplazamiento y desigualdad. Por eso no deja de ser grave que una herramienta clave para resolver los conflictos agrarios siga atrapada entre maniobras políticas, quórums rotos y silencios calculados.
Hoy miles de familias campesinas continúan enfrentando disputas interminables por tierras, caminos veredales, servidumbres y acceso al territorio, mientras la justicia ordinaria colapsa lejos de las realidades rurales. Y aunque existe consenso institucional sobre la necesidad de una justicia especializada para el campo, algunos sectores siguen apostándole al desgaste y al hundimiento silencioso.
Lo que está en juego es la posibilidad de que Colombia tenga una justicia capaz de entender el territorio, proteger a quienes producen alimentos y ayudar a cerrar una de las heridas históricas que alimentó el conflicto armado.
Defender la Jurisdicción Agraria y Rural es defender la paz territorial, el acceso a la tierra y la dignidad campesina. 🌱🇨🇴
La historia de la educación pública en Colombia también se escribió caminando.
En 1966, cientos de maestros del Magdalena recorrieron el país desde Santa Marta hasta Bogotá para exigir algo tan básico como su salario. No marchaban por política ni por protagonismo: marchaban porque tenían hambre.
Esa movilización histórica quedó grabada como La Marcha del Hambre, una de las gestas sindicales y sociales más importantes del Caribe colombiano y de la historia del magisterio en Colombia. Hoy, 60 años después, el cine documental recupera esa memoria a través de las voces de quienes aún sobreviven para contarla.
“La Marcha del Hambre”, dirigida por @azgougou y producida por @gerylee23 , reconstruye el recorrido, la dignidad y la resistencia de aquellos maestros que cambiaron para siempre la lucha por los derechos laborales y la educación pública en Colombia. Un documental realizado además por un equipo integrado en gran parte por egresados de @cineyaudiovisuales de la @unimagdalena
📍Funciones:
• Santa Marta – 14 de mayo – Cineland
• Bogotá – 15 de mayo – Cinemateca de Bogotá
• Cali – 16 de mayo – Cinemateca La Tertulia
• Medellín – 27 de mayo – Colombo Americano
Apoyemos el cine documental colombiano. Pero sobre todo, apoyemos la memoria de quienes caminaron para que hoy muchos derechos existan.
¡Necesitamos tu ayuda! ‼️🚨
Mientras el país habla de transición energética, hay una discusión aún más profunda que sigue pendiente: ¿quién decide sobre el agua en Colombia?
Durante años, las comunidades han sido excluidas de las decisiones que afectan sus ríos, ciénagas y ecosistemas. Por eso los Consejos Territoriales del Agua son una apuesta histórica: construir gobernanza desde los territorios y no desde un escritorio en Bogotá.
Pero hoy esa posibilidad está en riesgo.
A pocos meses de terminar el gobierno, el decreto que debe expedir MinAmbiente para reglamentarlos sigue sin salir, pese a las órdenes judiciales, las peticiones elevadas por las comunidades y el impulso que desde territorios como la Ciénaga Grande de Santa Marta hemos sostenido durante años.
Como secretario de la Mesa Territorial Ciénaga Grande – Costa, he visto de primera mano cómo pescadores, campesinos, científicos, autoridades y comunidades han intentado construir un modelo distinto de relación con el agua. Uno basado en participación real, justicia ambiental y cuidado de la vida.
No podemos permitir que todo quede en nada.
Si creemos en un verdadero ordenamiento territorial alrededor del agua, este es el momento de actuar.
Firma y comparte la petición para exigir la reglamentación inmediata de los Consejos Territoriales del Agua a través de este link /consejosterritorialesdelagua o del link en historias destacadas.
El agua no puede seguir gobernándose sin los territorios.
“Solo Cepeda en esta monda”.
Carlos Caicedo ni con plata puede ocultar quién es el que realmente conecta con la gente que defiende este proyecto político sin vergüenza, sin oportunismo y sin disfrazarse.
La gente sabe que el cambio continúa con @ivancepedacastr
Esto no se puede seguir tapando 🚨
Y antes que me lo vengan a decir: ni los naranjas ni Carlos Pinedo han servido para solucionar esta problemática estructural de Santa Marta.
Esto no es un hecho aislado. Es la evidencia de un abandono sistemático que ya normalizamos… hasta que nos explota en la cara (literalmente). Y mientras tanto, seguimos viendo cómo se minimiza lo que en cualquier otra ciudad sería una alerta roja de salud pública.
Santa Marta no puede seguir funcionando así. Esto no es política, es dignidad.
Si esto también está pasando en tu barrio, documenta, graba, toma fotos con fecha y hora. Escríbeme. Vamos a visibilizarlo como tiene que ser.
Esto no se resuelve negándolo. Se resuelve enfrentándolo.
Este video salió de los comentarios del último video de Juan Daniel Oviedo, porque aquí hay un enredo: no se trata de minería sí o no, se trata del modelo de país que queremos. Colombia depende del carbón y el petróleo para exportar, pero esos sectores pesan poco en el PIB y nos amarran a una economía inestable. Y además, hay que decirlo claro: toda actividad extractiva tiene impacto, las licencias no lo niegan, lo reconocen.
Ahí entra lo ambiental, que muchas veces se deja por fuera: esos impactos no son abstractos. Son ríos intervenidos, territorios degradados y comunidades que terminan asumiendo costos que no aparecen en las cifras económicas, muchas veces de forma irreversible.
Entonces el debate real es otro: ¿vamos a seguir apostándole a extraer sin generar valor, o vamos a diversificar en serio la economía?
Lo que dijo Juan Daniel Oviedo, fórmula vicepresidencial de Paloma Valencia es la forma de ver el país que nos quieren imponer en la derecha.
Aquí no estamos hablando solo de carbón, petróleo o minerales. Hablamos de un modelo económico que Colombia lleva décadas repitiendo… y que ya mostró sus límites.
La discusión de este 31 de mayo es si vamos a seguir siendo un país que extrae… o uno que transforma?
Porque el desarrollo no es sacar más. Es construir mejor.
La mano dura de De la Espriella tiene dueños. Habla fuerte contra el pueblo, pero abraza a los que nunca pagan de verdad, como es el caso de Enrique Vives quien mató a seis personas mientras conducía borracho. Eso no es justicia. Es la protección de siempre entre los de su círculo.
Cuando los poderosos se cubren las espaldas, los de abajo solo recibimos el discurso. La riqueza y oportunidades se la quedan ellos.
No se dejen vender esa farsa.
Santa Marta lo sabe. Colombia también.