Hace un tiempo terminamos este edificio con Dani. Un proyecto que nos encanta, donde exploramos texturas, materia y nos animamos a probar herramientas y recursos nuevos. Llegamos a un resultado que nos entusiasma mucho. No habíamos podido registrarlo antes: fueron momentos complejos y, al mismo tiempo, de mucho movimiento en nuestra vida personal —la pandemia, el nacimiento de nuestros hijos…—. Pero hoy, finalmente, compartimos algunas fotos.
Proyecto
@anasmud y
@danizelcer
Equipo
@milagrosratto
@mineo_maximiliano
@lau.tsou
@camijalife
@martinegallino
Paisaje
@siempreverdedisenodelpaisaje
Fotos
@federicocairoli
Ubicado en Palermo, en un tejido urbano de densidad media, el edificio se organiza en dos volúmenes paralelos que dejan entre sí un patio central. Este espacio articula circulaciones, aporta luz y ventilación a los dormitorios, y promueve vida colectiva.
Con cuatro niveles y unidades al frente y contrafrente, todas las viviendas cuentan con ventilación cruzada y diversidad de visuales. La estructura de hormigón visto sostiene cerramientos de ladrillo cerámico en su color natural.
El ladrillo se trabaja como una piel dúctil: abierta, cerrada o perforada según el uso y la orientación. La fachada, compuesta por la misma materia que recorre todo el edificio —un ladrillo cerámico artesanal, sin tierra fértil—, se presenta como un plano continuo que recompone el perfil urbano. Por detrás de esta superficie aparecen las expansiones y balcones privados de las viviendas, generando un espacio intermedio entre la línea de fachada y la línea de edificación, donde se abren nuevas posibilidades de uso y vida. Así, la envolvente cambia con la luz y el tiempo, filtrando vistas y generando sombra.
Más que una suma de funciones, el edificio busca una experiencia doméstica íntima, donde luz, material y vacío enriquecen lo cotidiano.