Era una fría noche de julio de 2024 en el valle de Ushnuyoc, en plena cordillera de los Andes, a más de seis horas a pie de cualquier población.
La expedición arqueológica liderada por Miguel Gutiérrez Garitano adolecía de frío y agotamiento después de más de dos semanas explorando ruinas en la remota región de Vilcabamba, Perú.
Aquella noche un visitante compartió nuestro fuego de campamento. Se trataba del supervisor Rolando Pizarro, que nos habló de un lejano sitio arqueológico en el que habían encontrado un enorme tesoro inca de oro y plata. Pero nadie lo sabía porque no se había divulgado.
La expedición acabó unas semanas después y, de vuelta en el Cusco, mi compañero de expedición Arturo Rodríguez y yo nos decidimos a contar la historia de aquel tesoro.
Fueron largas semanas peleando con la burocracia hasta que pudimos visitar las ruinas de T’aqrachullo.
Allí hicimos nuevos amigos. Como Dante Huallpayunca, el joven arqueólogo que había encontrado el tesoro. Pese a que creía que era el hito de toda su carrera, se lamentaba de que apenas nadie sabía de la magnitud de los hallazgos.
Aquellos días compartimos experiencias inolvidables, como los pagos a la Pachamama. Y cada día un nuevo hallazgo rivalizaba con el anterior.
Después de más de dos meses de llegar a Perú regresamos a España.
Y en realidad ahí empezó lo más difícil: vender el reportaje.
Y encontramos la pista de Ancocagua.
Tuvo que pasar otro año para que, casi sin esperanza, viajáramos a Francia, al festival de @visapourlimage , a encontrarnos con una editora de National Geographic.
Y finalmente hubo interés.
Todo se aceleró y regresamos a Perú.
Volvimos a las ruinas de T’aqrachullo con arqueólogos peruanos y con una leyenda viva de la arqueología, Johan Reinhard.
Y en el camino tuve un accidente de coche que casi acabó con todas nuestras ilusiones.
Pero seguimos adelante.
(Sigue en comentarios)
📸 @arturorguezdotcom
Publicar esta segunda historia en @natgeoesp es una satisfacción profesional. Es un trabajo lleno de cariño, de dedicación, de visitas al terreno en lugares remotos, de favores, de adversidades, de ‘tetris’ logísticos, de charlas con expertos, de madrugones antes del alba para buscar la mejor oportunidad para las fotos…
Todo empezó hace tres años, con el viaje que me cambió la vida. Como se suele decir, supongo que quería encontrarme a mí mismo. Y de ahí surgió la idea.
El plan era recorrer en solitario varios países de Sudamérica. En especial Chile. La aventura duró cuatro meses y la realidad es que nunca estuve solo. Allá donde arrastré mis mochilas siempre encontré una mano tendida y personas que me compartieron sus realidades, a veces muy distintas a la mía. Fueron aprendizajes mucho más allá de lo profesional y de las historias que buscaba contar. Y que ahora ni siquiera podría verbalizar.
Casi al final de mi viaje llegué al impresionante desierto de Atacama. Allí descubrí que en la @estacionatacamauc llevaban desde 1997 estudiando cómo ‘ordeñar las nubes’ en el desierto más seco del mundo. Resultó que en muchos otros lugares las gentes antiguas también habían recurrido a las nubes para saciar su sed durante milenios. Como en Marruecos, en Omán, o en El Hierro, donde el año pasado visité el lugar del legendario árbol Garoé que los bimbaches utilizaron para recolectar agua de la niebla. Hasta que llegaron los europeos.
Aquel viaje que empezó en Chile no acabó allí. Me gusta pensar en la vida como un viaje. Y en todos los viajes hay etapas y algunas no son fáciles. Es en esas donde hay que tomárselo con calma, para recuperar el aliento. Para recuperar las mismas ganas. Porque incluso las etapas con más niebla se pueden aprovechar.
Supongo que por todo esto es difícil no tomarse aquel viaje a la niebla un poco personal. Gracias a los que me habéis ayudado a no perderme en el trayecto.
Ya podéis disfrutar la historia en el número de enero con el magnífico texto de @astronautavanden
Desde las marismas de Doñana comparto una gran noticia:
¡Se acaba de publicar mi primer reportaje como fotógrafo para @natgeoesp !
Durante meses seguí el trabajo de @driolucia y @zea_r6 para el @irec.csic.uclm . Su experimento de aversión condicionada busca utilizar la vainilla para reducir los ataques del lobo en el ganado.
Este es un logro que hace unos meses parecía muy lejos y que recibo con un orgullo doble, porque da visibilidad al trabajo científico que realizan los jóvenes en mi ciudad natal, Ciudad Real.
Gracias al personal del IREC y en especial al maestro @arturorguezdotcom , que con sus consejos me ayudó a contar esta historia.
¡No te la pierdas en el número de diciembre de National Geographic España!
🖋️ @astronautavanden
📷 @alexmunofer
3 veces más grande que Machupicchu, 2 veces más antiguo, perdido durante 500 años, 2 años de trabajo, 3 viajes a Perú a 5000 metros de altura para el primer reportaje de PORTADA en National Geographic en sus 138 años de historia hecho por un equipo de redactor y fotógrafo españoles. @natgeo
Mirar el Sol directamente durante un eclipse puede causar lesiones oculares graves y permanentes, conocidas como retinopatía solar. Aunque no duela, la radiación puede quemar la retina en segundos sin que nos demos cuenta, por lo que es imprescindible usar gafas homologadas para eclipses.
Además, nunca debe observarse el Sol a través de móviles, cámaras, prismáticos o telescopios sin filtros solares específicos, ya que puede dañarse tanto la vista como los dispositivos.
En el reportaje completo de nuestra web, ‘Cómo ver el eclipse solar sin jugarte la vista’, puede consultarse un listado colaborativo de tiendas físicas con gafas certificadas en distintas ciudades de España.
📌 Lee el reportaje completo en el link de la bio
✍️ Por Alejandro Muñoz
Hemos probado la Nikon ZR con @garoe.studio y algunas de sus características nos han ayudado mucho en las situaciones más complicadas de la grabación de nuestro último reportaje documental.
Te lo contamos
Con el apoyo de
@nikonistas@nikonspain@zcinema_
Muchas gracias a la @apciudadreal por otorgarme ayer el XXI Premio de Periodismo de Ciudad Real.
Un reconocimiento que me empuja a seguir trabajando como periodista freelance y que es especialmente emocionante por venir de mi ciudad.
Gracias también a la @agencia_sinc y al equipo de @primerospobladoresag por hacer posible este reportaje de arqueología en las Lagunas de Ruidera.
Comparto mi intervención en el acto.
🌴 Las Lagunas de Ruidera podrían describirse como un oasis en el ‘desierto’ de La Mancha. Y es que este excepcional humedal ha funcionado durante milenios como un refugio de la biodiversidad frente a la aridez de la llanura.
🌊 Pero estas 15 lagunas también guardan un importante valor simbólico. Se tratan del nacimiento del río Guadiana, una de las principales cuencas de la Península. El calado de las lagunas en el imaginario colectivo es tal que el propio Cervantes quiso situar en este lugar la disparatada aventura de don Quijote de la cueva de Montesinos.
🦴 Lo que no sospechaban en los pequeños pueblos de la zona es que allí además se escondían algunas claves inéditas para comprender la historia misma de la humanidad. Concretamente, un periodo con todavía muchas incógnitas, la época en la que los antepasados de los neandertales comenzaron a poblar la Península antes de ser reemplazados para siempre por el Homo sapiens.
✍ Por @alexmunofer
📌 Link en bio
Sin duda, esta será la foto más compleja que he hecho nunca.
A pesar de haber pasado toda la noche trabajando, mi cara no podía ocultar la satisfacción de arrancar por fin un proyecto con el que me confieso obsesionado.
Más de un año de preparativos para este momento, una grúa, tres cámaras, dos drones y, sobre todo, muchas ganas de dar visibilidad a una historia que protagoniza la @motilladelazuer , un yacimiento arqueológico único en el mundo y un verdadero emblema de mi tierra, La Mancha. Porque los sitios increíbles no estan solo a miles de kilómetros… Si cambiamos la mirada a veces los tenemos también a 20 minutos de casa.
Gracias al apoyo de
@natgeoesp@ayuntamientodedaimiel@nikonspain@nikonistas@microgamma.fotografia
Francisco Javier Fernández
@angela.delasierra@carmenferlop
(Y nunca está de más recordar que para estos proyectos siempre hay que pedir los permisos pertinentes)
¡Estad atent@s a más novedades!
🌱Los misterios de las plantas que ‘crean’ agua en el desierto
🗻Investigadoras de @cideinvestiga e @ipe_csic estudian los mecanismos de supervivencia vegetal en zonas áridas
Reportaje de @alexmunofer para la Ayuda de Comunicación Científica @csic -FundaciónBBVA 2023
#DíaMundialcontralaSequía
Aquel día el despertador sonó antes de las cinco de la mañana en San Pedro de Atacama, Chile.
Llegar a mi destino fue la primera aventura. Una gymkana de baches me meció durante cerca de hora y media en el coche de alquiler. Entre el sueño y el silencio, el trayecto fue hipnótico. Nada interrumpía la absoluta oscuridad de los desfiladeros del desierto, salvo quizás algún que otro turista madrugador.
Por fin llegué al Tatio. A más de 4.200 metros sobre el nivel del mar, el campo de geysers volcánicos más alto del mundo desafiaba al desierto más árido escupiendo chorros de vapor desde las entrañas de la tierra. Y aunque todavía no había amanecido, la panorámica era impactante.
A -18 grados mis manos dejaron de poder agarrar bien la cámara. Porque claro, no iba bien preparado.
Creo que nunca he sentido tanto frío como en aquella espera. Un amanecer que nunca llegaba.
Finalmente, el sol apareció y en aquel instante inexplicable la vida volvió a Atacama.
O quizás nunca se había ido.
Entonces descubrí unas curiosas mosquitas extremófilas que disfrutaban del agua hirviendo que salía de los manantiales. En nuestro planeta la vida ha conseguido adaptarse incluso a los sitios más insospechados. Y eso me sigue fascinando cada día.
En el camino de vuelta, horas después, el termómetro volvió a marcar 28 grados mientras el sol dominaba un infinito desierto.
Supongo que aquel día fui feliz con algo tan sencillo como ver el sol salir. Con sentir que después de aquel frío la vida volvería a habitar el mundo.
Supongo que aquel día me sentí libre.