Medio bien 1.
Nueva colección que combina la cultura visual con la basura de Internet (...) y con la sensación del 50% de felicidad y 50% de tristeza. Imágenes que dan juego fifty fifty. Sad y happiness con un 10% extra de risas.
El randomeo, que no es deriva y evidentemente no es cultura visual, también es parte del tiempo y sus sucesos, como los de la ola: aquí estamos y al parecer pasan cosas, momentos y menuda chapa te estoy soltando.
Los ayeres, niña. Qué va a ser de nosotros cuando no estemos.
Te puedo prometer que la intensidad se diluye, como todo, con los amaneceres. Ajá, ahí estamos. Qué sería de esto sin ese juego? El de tratar de evitar ser atropellados por la melanco o las bajonas a veces incluso colectivas? Nada amiga. Te dejo estas imágenes porque casi todas las he visto, y como te decía al principio, muy de randomeo. Buah, a que me quedaría bien una moto.
Estaba leyendo unas movidas sobre el subespacio, y la verdad es que me he quedado un poco con la trastocazzione a flor de pellejo; porque hay veces que también entro en esa línea: en la de que el tiempo va a otro ritmo, que el dolor llega a inmovilizar el cuerpo, que los pensamientos y los sueños son más reales que la propia realidad. Ya. Subspace, sista. La movida, el ajo. Ese momento que llaman nirvana, o parecido por lo menos.
Nada. Viernes al fin y al cabo. He dejado de beber, por cierto. Lo sé, es una pena.
A veces lo más desconcertante no es que pasen cosas, sino que, después de pasar, el tiempo no se detiene a mirarlas.
Uno pierde algo, conoce a alguien, se arruina un plan, aparece una alegría breve, ocurre una desgracia, y sin embargo al día siguiente amanece igual. La luz entra por la ventana, la gente compra pan, los coches siguen ahí. Hay una especie de crueldad en eso: el mundo no guarda luto por lo que nos cambia. Pero también hay una forma extraña de consuelo. El tiempo no se queda congelado en ninguna herida.
Que pasen cosas y el tiempo siga significa que nada recibe una explicación definitiva. Lo vivido no se cierra como un libro; más bien se hunde en nosotros y sigue moviéndose mientras los días avanzan. Muchas veces creemos que primero deberíamos entender lo que nos pasa y luego continuar, pero casi nunca funciona así. Primero continuamos. Después, a veces mucho después, entendemos algo.
El tiempo no cura de manera limpia. Más bien desgasta los bordes. Lo insoportable se vuelve narrable. Lo que parecía central pierde tamaño. Y cosas que parecían pequeñas adquieren un peso inmenso con la vista atrás. El tiempo no juzga: mezcla. Mete en el mismo saco recuerdos decisivos, tonterías, traumas, canciones, caras y frases sueltas.
También hay algo humillante en aceptar que nuestra vida, que para nosotros es total, para el tiempo es solo tránsito. Pero precisamente por eso cada gesto importa más, no menos. Si todo sigue, entonces lo único verdaderamente nuestro es cómo habitamos lo que pasa mientras pasa: cómo miramos, cómo aguantamos, cómo queremos, cómo recordamos.
Quizá la pregunta no sea por qué pasan cosas y el tiempo sigue, sino qué hacemos nosotros con esa continuidad. Qué clase de persona se forma mientras todo avanza sin pedir permiso.
Porque al final vivir consiste (...) bastante en eso: en no poder detener el reloj y, aun así, intentar darle sentido a lo que ocurre dentro de él.
Ay amiga. Los y sis y los ojalás.
Quede este texto como medicina y no como lamento.
Pero qué es esta horriblada, señora. ¿No se da cuenta usted de que entre más cosas de este tipo dice, menos creíble es su intención? Señora, por el amor de Dios, pare un poco, eche el freno que esta carrera es de fondo.
Izar las velas, maestra, no es de uno. ¿Qué? ¿Pero esto a qué viene?, ¿velas? ¿De verdad vas a unir esta movida con izar velas? ¿De verdad va a venir el metaforitas a interrumpir nuestra conversación? Bueno. Vamos a relajarnos todos. Es más, inclusive todes. Es más, nos relajamos y punto.
Como la que te gusta eh. Increíble.
Estoy en momento de reflexión profunda y te puedo asegurar que los últimos 11 años de mi vida han sido de los mejores, qué digo de los mejores, definitivamente los mejores. Y claro, te preguntarás qué mierdas significa eso "de los mejores", o esta movida de decidir quées lo mejor realmente. Tampoco tengo respuestas. Tengo muchas preguntas y no hay respuesta y sabes qué, lo estoy aceptando poco a poco, lo de que no haya respuestas y que llevemos una vida llana y con preguntas constantes. Hola bienvenido a la vida, maestro.
Estoy aquí y llevo unas horas deambulando por las redes. Tumbado. He de confesar que estoy perdiendo intereses absurdos que me hacían gracia. Lo de la Cultura Visual me está costando, antes era muy fluido y ahora arrastro la pena al punto de su complejidad. Ya. No vamos a insistir en esos derroteros, no va de barcos el tema, ni de amarres, qué sé yo. Qué te voy a contar. ¿Puede ser que el tiempo esté yendo más lento? Nada, quizá sea el ritmo de las imágenes que me confunde.