Podría llamarlo casualidad. El hecho de sentir que mi vida desde que estás en ella, no ha hecho más que mejorar. El hecho de sentir que las piezas encajan, y que esa sensación que me hacía quedarme en Madrid, cuando estaba totalmente sola, tenía una razón de ser.
Pero más allá de lo esotérica que me quiera poner, una cosa está clara y es que en los últimos tres años, no por casualidad sino por esfuerzo mutuo, hemos construido una vida de la que me siento feliz cada día.
No siempre es tan fácil ni tan feliz como en un vídeo de 15sec, pero estando juntos he descubierto que el futuro, por incierto que sea, no me da tanto pavor. Y eso para alguien tan ansiosa como yo, que planifico casi todo, es mucho decir.
Hemos recorrido más ciudades de las que había recorrido en la suma de los años anteriores, hemos salido de fiesta juntos mas veces que una dieciochoañera; trabajado más horas que un reloj, pero también aprendido a buscar el balance juntos. Nos hemos empujado (y seguimos empujando) mutuamente a ser una mejor versión.
Por todo esto y mucho más que no entra en un texto, tengo claro que quiero seguir luchando porque los años que sumemos tengan un resumen tan bonito.
Ps: que vivan los novios, no?🤍
@albertoy8