🌾añoranzas de día martes y un collar azalea tejido en hilo metálico 🌾
Ese día hicieron 36 grados pero la vida nos premió y nos dio la mejor sombra que existía, agüita con peces y un viento suave✨🪻🪷
Gracias a mis amigas siempre por el trabajo compartido y el apoyo en nuestros proceso y caminos 💕🍃🌸
Modelo: @alebavestrello 🧚♀️
Foto y edición: @rafaelanomeolvides 🪁
MUA: @_ivanamua 🍃
editorial orquídea 🧚♀️
fotos y edición por mi amis @adelfayvioleta que xfin logramos hacer algo juntitas
ヽ( ⌒o⌒)人(⌒-⌒ )ノ
prenditas x @_na.ga
modelo x @rafahrrngtn
y un agradecimiento especial a las xikis que apañaron a última hora y le pusieron mucho amor
un equipo incre .:*☆
Claude Cahun (1894-1954), artista de múltiples disciplinas y activista que se destacó por sus fotografías que cuestionaban las ideas fijas de la identidad. La multiplicidad de interpretaciones de sí que aborda en su obra hace imposible identificar una única versión de su identidad. Cahun busca mantener un lugar de neutralidad, por lo que creo que lo correcto es referirse a elle de la misma forma, a pesar de que se suele hablar seguido de elle como mujer.
Su obra se destaca principalmente en el autorretrato, presentando fotografías en blanco y negro sin retoques de color, tomadas contra un fondo neutro. Estas imágenes reflejan una constante construcción y deconstrucción de la identidad. Claude Cahun se muestra siempre en soledad, empleando diversos artificios para desfigurar su imagen. A través de puestas en escena y modificaciones físicas, su imagen experimenta cambios, que evidencian su propuesta de inestabilidad en relación al ser y su naturaleza transitoria. En sus fotografías, es común encontrar dificultades para identificar claramente rasgos considerados determinantes al momento de vincular la identidad con la corporalidad de la persona que posa.
No podemos hablar de Cahun sin mencionar a su acompañante en la vida y el arte, quien también cambió su nombre para ser neutral en cuanto al género, eligiendo Marcel Moore. Como pareja casi inseparable, Cahun describe a Moore como "l'autre moi" o "el otro yo". Puesto que su obra es en parte más un producto de "un nosotres", no tanto de un yo.
Vivian Maier fue una fotógrafa de la generación de entreguerras. Tanto ella como su obra se hicieron conocidas después de su fallecimiento cuando se descubrió una gran cantidad de negativos, incluyendo algunos de sus rollos aún sin revelar.
De su vida, se sabe muy poco. En primer lugar, se conoce su relación con el cuerpo, el cual era un tema relevante en su vida, ya que Maier sentía horror ante la idea de ser tocada. Nunca firmaba con el mismo nombre y en las boletas, recibos y cuentas que guardaba, utilizaba distintas variaciones de su apellido. Además, nunca escribía su nombre completo, utilizando simplemente la inicial "V" para referirse a sí misma.
Vivian Maier retrata su propia imagen reflejada en diversos espacios y objetos reflejantes, explorando su autorretrato como si fuera un doble. En los autorretratos de Vivian Maier, a menudo aparece mediante un reflejo o a través de una sombra, nunca apunta su cámara a sí misma. La fotógrafa nos presenta su doble condición de imagen y observadora. Su cuerpo se replica en reflejos, se fragmenta en distintos planos o se deforma en sombras y destellos.
Maier dice: yo no soy más que la foto de un tenue y fugaz reflejo casual, luminoso o sombrío, una imagen que habita en el fondo de un espejo, pero veo todo y a mí no me ve nadie.
Francesca Woodman comenzó a tomar fotografías a la edad de 13 años, concluyendo su obra a los 22, cuando se suicidó al arrojarse por la ventana de un edificio. A través de sus fotografías, Woodman pareciera hacer de sus fotografías un diario de vida en el que narra su desarrollo desde la pubertad hasta una etapa más adulta de ella misma.
Su obra consiste principalmente en autorretratos en blanco y negro, en su mayoría aparece su cuerpo desnudo y con el rostro borroso, utilizando espejos y juegos de luz para fragmentar y camuflar su cuerpo dentro del entorno. En sus fotografías, resulta difícil identificar su verdadera imagen, ya que nunca se retrataba tal como era; siempre elegía la forma en que quería presentarse ante la cámara. Cada autorretrato puede considerarse un intento de capturar uno de sus múltiples rostros a través de una serie de poses e interpretaciones de su propia imagen. Woodman despliega sus fabulaciones a modo de complejas narraciones que nos hablan de una identidad desdoblada, ficticia y en constante evasión de sí misma.
En sus autorretratos, Woodman se transforma en múltiples personajes que ocultan su verdadero rostro. El cuerpo que muestra en sus fotografías nunca es definitivo ni cerrado, sino que está en un constante devenir, facilitando la experimentación artística debido a su condición vulnerable. Para Woodman, el cuerpo se convierte en un punto de encuentro entre ella misma y el resto del mundo, transformándose y deconstruyéndose constantemente a través de la autorrepresentación, mediada por el lente fotográfico. La relación de Woodman con el cuerpo y sus fotografías sitúa su obra dentro de las propuestas artísticas de la performance y el body art feminista que surgieron en la década de los setenta en Estados Unidos, colocando su obra en una genealogía de mujeres artistas que utilizan la autorrepresentación para reflexionar sobre la identidad.