Me duele. Me duele sentir tan fuerte, tanto que a veces es como si fuera a morir, pero, si muriera, me gustaría morir en un instante, en el instante en el que vi tus ojos por primera vez, porque ese pequeño momento me recordó lo que era estar vivo. Por suerte sigo aquí, para ver si hay otra primera vez.
Cansado del dolor innecesario.
De vez en cuando apareces en mis sueños, no sé si significa algo o simplemente me torturo a mi mismo, te veo justo como en mis mejores recuerdos de ti, esa persona que nunca creí que aparecería en mi vida y simplemente llegó de la nada, tal vez sea porque solo recuerdo lo mejor de ti, aún así, no me importa, estaría en ese sueño mil veces más solo por verte, pero no es tan sencillo, no se puede vivir dentro de un sueño. Espero que estés bien y que a pesar de todo aún pienses en mí de vez en cuando así, aunque sea sin querer así como tú llegas a mi mente sin que yo lo pida.
Foticos viejas que había borrado.
Alguna vez soñé con esto.
Desperté, miré mi reloj y me di cuenta de que todo lo que deseaba ya lo tenía, el tiempo no existía, y desde entonces dejó de existir. Muchas veces me encontraba a mi mismo mirando el vacío desde el borde un puente, y lo único que podía pensar era en no pensar. Admirar la vista, inhalar profundo hasta llenar mis pulmones del aire contaminado de la ciudad, para luego exhalar y dejarlos sin el más mínimo apice de oxígeno. En ese momento pensé que moriría, luego respiré de nuevo, y todo lo que creí que estaba por terminar volvió a adquirir vida, y está vez con más fuerza. No hay lugar para hablar, no hay lugar para escapar, no hay lugar para un tal vez.
Lo único que siempre he tratado es hacer las cosas bien.
No era un sueño, estaba admirando la realidad desde la perspectiva más cercana a un sueño.