Cultivar un ciclo emplumado, 2025
Pigmento sobre cerámica
52 azulejos de 20x20 cm
Cincuenta y dos piezas, como años, dan cuerpo a Cultivar un Ciclo Emplumado. Su disposición cíclica, sostiene un calendario que invita al renacer. La obra revela un cuerpo que se afirma en la posibilidad de recomponerse infinitamente a pesar de la discontinuidad que lo abatió. En esta configuración se encarna la potencia de la multiplicidad y el devenir como alternativas ontológicas frente al universalismo moderno-colonial.
Al no estar fijas, las piezas reposan delicadamente sobre el suelo colorado. Esta vulnerabilidad rehúsa la distancia museal y propone una relación más cercana al ritual que a la contemplación. Allí, donde ciertas miradas podrían ver ruina o atribuir inferioridad, la obra insiste en la cercanía a la tierra como fuerza vital. Enmarcada en la desobediencia epistémica, la obra se apropia de la tradición europea del azulejo para dialogar con cosmovisiones previamente desestimadas por el proyecto colonial.
Cultivar un ciclo emplumado es una oda a los saberes que resurgen como serpientes emplumadas, otorgándonos futuros posibles.