Febrero está por terminar y no quería dejar pasar la oportunidad de compartir algo que compuse por estas mismas fechas, pero en 2024.
Esto arrancó con un arpegio en la guitarra. Me gustaba cómo sonaba, lo grabé, lo puse en loop y empecé a improvisar una melodía. De pronto apareció algo que me remitía a una copla, y sentí que me pedía que le agregara letra.
Bajó así, entera:
“Ya lo sé, sé que nunca
sé que nunca volveré
Ya lo sé, sé que nunca
sé que nunca moriré”
En ese momento todavía no tenía un significado claro, pero necesitaba una imagen que acompañara lo que estaba pasando sonoramente. Naturalmente pensé en la mística de los cerros, en el carnaval, en Jujuy y buscando registros en YT, me encontré con los videos de
@gaston_luna y todo cobró otro sentido.
Era como si algo o alguien hablara desde otra dimensión de lo finito, lo eterno y esa sensación me atrapó.
Tiempo después, en un viaje a Jujuy, invité al gran
@fernando.cha.9 —vientista amigo de mi pueblo— a sumarse. Grabó un toyo (instrumento de viento de casi 1.5 metros) y un quenacho que quedaron en la versión final. También aportó su ronroco para algunas tomas que hice.
Gracias a
@javiernadaltesta que me dió unos consejos sobre cómo grabar y llegar a hacer que suene como me lo imaginaba.
Fue un hermoso desafío producir un arpegio que terminó siendo algo que no había ni pensado, un híbrido entre copla, banda sonora, invocación y recuerdo.