Yo hace unos años me rendí.
Paré de intentarlo, bajé los brazos y acepté menos de lo que quería para mí.
Hasta que entendí algo clave:
no quería seguir siendo el que lo intentó, sino el que lo consiguió.
Ser ganador no es ganar siempre.
Es decidir no volver a rendirte, incluso cuando ya lo has hecho una vez.